Material didáctico y/o de entretenimiento alrededor del cine y la imagen


martes, 9 de noviembre de 2010

Tú, yo y todos los demás: Un título que no es lo mismo pero es igual

El idioma es, qué duda cabe, un universo intangible.
Y miedo me da haberme metido en estos berenjenales, pues mi conocimiento del inglés es muy limitado, así que tratar de analizar determinadas traducciones no deja de ser, al menos en mi caso, un tanto imprudente.
Pero en peores jardines me he metido...

Hoy quiero hablar no ya de esas traducciones estrambóticas o absurdas donde nada tienen que ver título original y traducción al castellano, sino más bien aquellas donde lo que se traiciona no es tanto la literalidad de las palabras como el espíritu de las mismas.
Y qué difícil es captarlo todo...

Traigo a colación un título (quizá dos), donde -sutilmente- por querer traducirlo bien, pienso que lo han traducido mal.
Se trata de la película "Me, you and everyone we know", dirigida por la artista Miranda July en 2005, que aquí se tradujo por un impecable (o casi) "Tú, yo y todos los demás".

Efectivamente, en español (no sé si gramaticalmente o por cortesía) el "yo" siempre va al final, pero según tengo entendido en inglés también.
Por lo tanto, la elección del nombre inglés "Me, you..." se hace conscientemente, para indicar la egoísta importancia que nos damos a nosotros mismos por delante de la otra persona y de todos los que conocemos. Incluso un "Primero yo, después tú y luego todos los demás" tendría más que ver con el espíritu de la frase.
Imagino que no quisieron traducirlo como "Yo, tú y todos los demás" porque sonaba mal, o por si alguien pensaría que no saben escribir.
Pero en ese "lost in translation" perdemos gran parte del encanto y la ironía del título original.


Algo parecido (aprovecho para hablar de otro largometraje) me pasa con "Sense and sensibility", la película de Ang Lee.
Como casi todos recordaréis se tradujo como "Sentido y sensibilidad" y poco o nada se puede reprochar al mismo.
Sin embargo, el sentido de esa traducción, la lectura que nosotros podemos dar a esas dos palabras -al juego entre las dos- es prácticamente nula. Viendo la película se me ocurría pensar que "Sensatez y sentimiento" se ajustaba mejor a lo que me estaban contando, a esa conocida dicotomía entre el corazón y la cabeza.
Pero el idioma es, ya digo, un universo intangible.


No quiero desaprovechar la oportunidad para comentar que la cinta "Tú, yo y todos los demás" tiene uno de los arranques más espectaculares, sorprendentes e inquietantes que he podido ver en esta última década de cine.

Así que para ir sumando, comienzo aquí una nueva etiqueta que versará precisamente sobre eso, sobre los arranques, sobre los inicios de las películas, esos primeros cinco o diez minutos que sirven para captar al espectador, conseguir su interés y entrega para lo que queda de historia.
Llamaremos a esta etiqueta "Hoy empieza todo".

Y en "Tú y yo..." en apenas cuatro minutos, vaya si lo consigue.
Aquí lo tenéis, en versión original:


En la primera imagen de la cinta, vemos a una pareja de espaldas que se habla.
Aunque algo raro e impostado hay en la imagen, en sus voces.


Pronto descubrimos que hay una chica con un micrófono que pone las voces de los dos personajes de la playa.


Y que la imagen de la pareja es simplemente una fotografía colgada en una pared, que sirve a Christine Jesperson (el personaje que interpreta la propia directora) para crear una de sus piezas artísticas.


Enlazando a través de la voz de la videocreadora, pasamos a una secuencia distinta, con un plano de un pájaro posado en un árbol.


Observando a este pájaro vemos a Richard Swersey (interpretado por John Hawkes) en el interior de una casa con su mujer, de la que se está separando por mucho que él no lo acepte.


Todas las posibles relaciones que podamos establecer con el pájaro como símbolo de libertad frente al matrimonio, de inicio de una nueva vida, de volar lejos del hogar, etc, se ven refrendados cuando la mujer le entrega a Richard una fotografía enmarcada (como si fuese una jaula) de la misma estampa que estaba viendo fuera en la calle.
"Esto es tuyo" le dice la mujer, aunque nosotros interpretamos "esta es tu realidad, no la de fuera".



Descubrimos que la pareja tiene dos hijos. Richard se acerca a hablar con ellos, aunque no nos resultará extraño comprobar que no están aceptando el proceso de separación que llevan sus padres.


De repente, con la voz de la videocreadora todavía de fondo (con las palabras de esa pareja de la fotografía, que están viendo el atardecer) Richard encuentra por fin el modo de conseguir la plena atención de sus hijos.
Los llama, ellos le miran y entonces vierte un líquido sobre su mano.




En un plano cercano pleno de tensión, absurdo y emoción, saca un mechero y se prende fuego.



Justo en ese momento de éxtasis y sorpresa se dará cuenta de lo que ha hecho. Entonces la cámara se aleja, y vemos la figura entera de Richard tratando de apagar lo que él mismo ha provocado.
En ese instante, sobreimpresionado en la propia imagen, aparecerá el título de la película.
"Me, you and everyone we know", o sea, "Yo, tú y todos los demás (o todos los que conocemos)".




Y en ese punto, la película comienza...
Por último recomendaros los trabajos de Miranda July, que podréis observar en su cómplice Web.